Qué construimos
Bajo «diseño y desarrollo web» caben proyectos distintos, con alcances y costos distintos. En todos trabajamos los mismos tres frentes: interfaz, accesibilidad y rendimiento.
Sitios corporativos y de servicios
Un sitio web corporativo presenta a tu empresa y recibe contactos: qué haces, para quién y cómo pedir una cotización. La estructura se piensa para quien busca y decide, que muchas veces llega desde Google a una página interna y no a la portada. Por eso cada servicio importante suele merecer su propia página.
Rediseño y mejora de un sitio existente
Si ya tienes un sitio, partimos de lo que hay: revisamos qué falla (velocidad, versión móvil, estructura, formularios) y decidimos contigo qué conviene reparar, migrar o rehacer. Construir desde cero es una opción, no el punto de partida obligado.
Antes de tocar nada, hay que ver qué páginas reciben hoy visitas y, después, redirigir las direcciones antiguas a las nuevas, para perder la menor cantidad posible del tráfico que llega desde Google. Si el cambio implica mover el alojamiento, el dominio o los sistemas detrás del sitio, conviene revisar lo que ya tienes antes de decidir.
Plataformas y aplicaciones web
Cuando clientes, proveedores o tu equipo necesitan ingresar y consultar información, el proyecto se parece más a un sistema que a un sitio. Ese trabajo lo abordamos como desarrollo de software a medida, con su propio alcance.
Rápido, accesible y mantenible: qué significa en la práctica
Son adjetivos que usa casi cualquier proveedor de diseño web para empresas. Estos criterios te sirven para revisar tu sitio actual por tu cuenta y para evaluar cualquier propuesta.
Rápido
Google mide la experiencia de uso de una página con tres indicadores, las Core Web Vitals: cuánto tarda en aparecer el contenido principal, cuánto demora en reaccionar a un toque o un clic y si los elementos se mueven de forma inesperada. Puedes medir cualquier sitio gratis en PageSpeed Insights; si tiene suficiente tráfico, verás además datos de visitas reales.
Lo que más suele frenar un sitio son las imágenes sin optimizar y los scripts de terceros, como chats o píxeles de publicidad. No prometemos un puntaje: importa cómo carga en los teléfonos de quienes te visitan.
Accesible
Un sitio accesible se puede recorrer solo con el teclado, tiene contraste suficiente, describe con texto alternativo las imágenes que informan y ordena títulos, botones y formularios para que un lector de pantalla los anuncie bien. Prueba rápida: recorre tu sitio con la tecla Tab y fíjate si logras enviar el formulario de contacto.
Los widgets de accesibilidad que se instalan con una línea de código no reemplazan hacerlo bien: agregan una capa encima, pero no corrigen lo que está debajo.
Mantenible
Un sitio mantenible lo puede entender y modificar otra persona, sin depender de quien lo construyó: código ordenado, tecnología de uso común y ninguna pieza que solo un proveedor sepa mover. Pregúntate qué pasaría si mañana cambias de proveedor: quién tiene el código y a nombre de quién están el dominio y el alojamiento. En nuestros proyectos, todo eso queda a nombre de tu empresa.
Cuándo conviene un desarrollo web a medida y cuándo no
No todo sitio necesita desarrollo a medida, y pagarlo cuando no hace falta es gastar de más.
Puede bastar otra solución si…
- Necesitas pocas páginas, sin integraciones, y quieres editarlas tú mismo. Un constructor de sitios o una plantilla bien configurada puede resolverlo.
- Todavía no tienes claro qué ofrecer ni a quién. Primero va el mensaje; después, el sitio.
- El problema está en lo que pasa después del formulario: las consultas llegan, pero se pierden entre correos. Ahí conviene ordenar ese proceso antes de rehacer la web.
- Nadie en tu empresa tendrá tiempo de preparar y revisar contenidos. Ningún desarrollo compensa un sitio sin contenido.
Conviene a medida cuando…
- El sitio tiene que conectarse con tus sistemas o mostrar datos que viven en ellos.
- Necesitas áreas privadas o flujos propios, por ejemplo un cotizador con pasos y reglas.
- Tienes exigencias de rendimiento o accesibilidad que una plantilla genérica no cumple sin forzarla.
- Tu sitio actual se volvió difícil de cambiar y cada ajuste termina en un parche.
También existe la opción mixta: por ejemplo, un sitio de contenidos simple más una pieza a medida, como un formulario de cotización que registra cada solicitud en tu sistema.
Un sitio conectado a tu operación
En muchas empresas el sitio termina en un formulario que envía un correo, y después alguien copia esos datos a mano en otro sistema. Ese tramo es donde un sitio bien conectado ahorra trabajo. Algunos ejemplos:
- Cada consulta queda registrada en tu CRM con su origen, sin que nadie la transcriba.
- La solicitud llega al área que corresponde según lo que la persona eligió en el formulario: ventas, soporte o postulaciones.
- Si todavía no usas un CRM, las consultas se ordenan en una planilla compartida.
- El sitio muestra información que ya existe en tu sistema, como un catálogo o la disponibilidad de un servicio, en vez de copiarla a mano.
Qué se puede conectar depende de cada sistema y se revisa caso a caso antes de acordar el alcance. Para reducir el trabajo repetitivo más allá del sitio, revisa automatización e integración de sistemas.
Cómo trabajamos un proyecto web
Son las mismas cuatro etapas de todos nuestros proyectos, aterrizadas a un sitio.
Entender
Hablamos con quienes atienden a tus clientes y revisamos a quién le habla el sitio, qué debe lograr y con qué sistemas trabaja.
Resultado Un mapa de páginas y contenidos acordado
Diseñar
Definimos alcance, estructura, interfaz e integraciones, y acordamos qué entra ahora y qué queda para después.
Resultado Alcance y estructura definidos
Construir
Entregas visibles desde temprano: ves el sitio tomar forma, no solo al final. Corregir el rumbo a tiempo sale barato.
Resultado Entregas verificables
Mejorar
Con el sitio publicado, medimos cómo se comporta en uso real y ajustamos.
Resultado Un sitio en uso y en evolución